miércoles 4 de noviembre de 2009

SEMANA MORTUORIA

El lunes pasado fue EL DÍA. Regresé a Mixquic. Mi primera vez en ese lindo pueblito fue hace como 6 años, cuando aún era estudianta y la Catrina me acompañaba a todos lados; ahora fue la Reina Margot a la que le dieron ganas de ir a pasear y ver qué veía.
(Foto: Divertida combinación de la onda del Halloween y la onda del Día de Muertos)
Pero vayamos por partes.
Por segunda ocasión, Jacka me invitó a su semana mortuoria, vía facebook. Y, más vale tarde que nunca, ¡por fin me puse las pilillas!
Mi colaboración sobre LA REFLEXIÓN SOBRE LA MUERTE, está aquí. La de Jacka está aquí.
Mi historia, única e irrepetible, de espantos es esta.
Aunque también viví esto. Ñaca Ñaca. Lo cual me hace recordar esto.

Uuuy, ¿PARA MI OFRENDA?
Café
Chocolate
Tequila, ok, no, mejor Ron
Cigarritos
Músiquita
Pan de muerto de la Ideal
Churrroooosss
Ponche, harto, harto ponche
Una foto de mi familia completa
La Reina Margot
La Varinia
De comer... mmmh... unas gorditas de chicharrón
Chilaquiles verdes
SKYY Vodka
Una veladora morada
Agua simple
¡Una sandía!
¿Ofrenda para alguien que admiro?
Mis padres.

¿Qué hacer y qué no hacer en mi funeral?
Se permite embriagarse (aunque no ponerse malacopa), se permite chillar (y también cagarse de la risa, se permite llevarme serenata (cantarme todo, todo, todo, menos Tiziano Ferro y Nicho Hinojosa), decirme poesía en voz alta (inventarme poemas al calor del tequila)
No quiero una caja de muerto, acuéstenme en un lecho de florecitas y ya luego me queman y me echan al mar del Caribe que es el más bonito que he conocido.


















Epitafio
Chale. Los epitafios son muy tristes. El lunes me hicieron chillar.
"Tu espíritu y tu alma son como el aire, estás dentro de mi corazón".

"Su recuerdo lo guardo en mi corazón".









"El alma que te llevaste al cielo era el tesoro más grande en nuestro corazón".








"El amor que te tenemos nunca se desvalencerá, aunque no te encuentres aquí".

"Su nombre siempre vivirá en nuestros corazones".




Historia del Día de Muertos 2009












Este fin de semana de festividades mortorias estuvo chido. Me la pasé de callejera, como es mi costumbre. Como que a la Reina Margot le entraro las ganas de tomar fotos y dije, ¿por qué no? Entonces, con cámara y tripié en mano, invité AL INDIVIDUO a CU para ver la mega ofrenda, que en esta ocasión estuvo dedicada a Edgar Allan Poe. Yo nunca había ido a las islas para ver las ofrendas, así que estaba a la "expectativa". Las primeras tres estuvieron chidas pero luego ya se tornaron bien repetitivas, que si gatos, gatos y más gatos y pues ya a la mitad dio hueva.
Ambos andábamos con ganas de un Jaloguín, pero sin nada en el panorama --Cristos me había invitado a uno pero cobraban cover y odio que cobren cover. Y Xtina me había invitado a otro pero tampoco fuimos--. Total que sin resignación aún, tomamos ponche y con elote en mano, yomi!, retomamos nuestros pasos pa ver qué salía. Al final decidimos que mejor cada uno a casita, protegidos del tipejo que nos vio, ya por mis rumbos, con el tripié y nos quiso asaltar, ahí por el que era hogar del muy famoso caníbal de la Warrior.
El domingo asegún iríamos a ver la ofrenda del Zócalo pero no hubo tal, así que agarramos camino pal cine. Nunca nos pusimos de acuerdo y nos quedamos sin cine pero sí con un delicioso pay de queso con mermelada de maracuya (aaah, soy un cerdooo).

Y ya el lunes, finalmente, fuimos a Mixquic.

Fotos de los pobladores de Mixquic, visitando a sus "muertitos".






















Tristemente algo pasó con la Reina Margot y las fotos de CU se perdieron, incluidas las de A al estilo de Edgar Allan Poe. Jua jua.

jueves 29 de octubre de 2009

Blanca

Desde que su madre conoció a su padre y tuvo dos hijas con él, bueno tres, ella había estado muriéndose. Antes siquiera de oler la placenta o el sexo de su progenitora y luego el mundo, ella comenzaba a morirse. Bueno hubiera sido que alguien, en su corta infancia, hubiera alcanzado a distinguirlo, y la tomara de la mano, desviándola del camino. Pero ni siquiera ella había caído en la cuenta de que su vida era más una necesidad de muerte que otra cosa.

Su primer acercamiento con la blanca le llegó con olor a cuerpos deshechos, enterrados entre los escombros de Tlatelolco. Le llegó con gritos -¿la gente muerta puede gritar?, sí, se le mira el grito en los ojos y se le escucha en sueños-. Le llegó con la curiosidad morbosa de dos mujeres que, hasta entonces, contaban 20 años, sólo habían tenido de cerca la tragedia amorosa. El romanticismo vomitivo. Diag.

Ahí conoció a la muerte y la espantó. Pero también la sedujo. Le habló al oído y se lo dijo: que no llegaría muy lejos. Supo entonces que su vida sería todo menos larga.

Comenzó a vivir con vistas a lo corto de su porvenir. Y entonces se colocó en el puesto de salida, a esperar la señal. En sus marcas...

La conciencia de esto que cuento le llegó hasta bien entrados los 20. No es que recordara las palabras que le dijo la muerte, tampoco el castañeo de sus dientes ni el correterío de un cuerpo cascabelozo, no, nada de eso, fue tan sólo que alguien la tomó de la mano, ahora sí, y le fue diciendo cosas en secreto. Que hiciera. Que no hiciera.

Y entonces a actuar en consecuencia.

Su vida, como se lo advirtieron, fue cortita. Una egoísta, desgraciada, sombría y llorosa vida.

Creía que todo iba bien. Lo creía pues su vida sería corta, no larga. Así se lo habían dicho: "no llegarás muy lejos". Lo creyó hasta que se dio cuenta de que la habían burlado. Y, bruta, dentro de su caja de nogal, debió tomar el tejido y desenmarañarlo, tres puntadas después de llegar hasta el final.

lunes 26 de octubre de 2009

Un mes en unos cuantos renglones

Hace casi un mes que no publico nada en mi blog.
Maika ya me regañó.
Estoy un poco cansada de la tecnología.
De no hacer foto.
De no leer LOS LIBROS.
Este año no leí más de dos libros.
Joder.
Y perdí uno.
Regalé uno.
Quizá dos.
Estoy leyendo uno.
Tinísima de Poniatowska.
No por elena, sino por MODOTTI.
Soy su fans.
No sé por qué no he leído tanto como en años anteriores.
Quizá haya sido el amor.
Quizá porque leo mucho Quiéns.
Mucho tarea de francés.
Y como no leo, no puedo escribir.
Menos mal que no se me ha quitado el hambre.
Por el amor, qiero decir.
Mejor aún que no se me ocurrió suicidarme.
Ahora hace frío.
Parece que va a llover.
El cielo se está nublando.
Ya está nublado.
Me gusta el olor a lluvia.
A veces me pone a recordar a la que quiero recordar que era.
La semana pasada vi Coco Chanel.
No me gustó.
Creo buscaré una película en la red. Pa' entretenerme.
"Mi hombre", como mi hermana me sorprendió llamándolo ayer, y como me sorprendí a mí misma llamándolo, se acaba de conectar al msngr.
Yo no lo quería.
Pero ahora sí.
¿Cómo sabe una que está enamorada?
Ya pregunté y no me han dado toloache.
Ni creo que me hayan hecho brujería.
Sepa.
Pero me gusta.
Nada de mamadas de maripositas.
Es otra cosa.
Más profunda.
Chiaaaa.
Se acerca mi cumpleaños número 27.
Tengo que leer tipo 10 libros en un mes.
En sus marcas...
Listooos...

domingo 27 de septiembre de 2009

Por eso digo que prefiero volverme loca con tanta voz interna que quedarme como vegetal mudo e indulgente

Eran 30 personalidades.

30 diciéndome.

Tuve que cavilar un plan.

Un día darle gusto a una.

Otro día a la otra.

Así transcurrían 30 jornadas inenarrables.

Terminaba el mes y ansiaba volver a empezar.

Un día una personalidad se quedó en silencio. La pensé en huelga o muerta de asfixia. Era la suicida. No pude hacer nada entonces así que esperé.

Al día siguiente le pregunté a la personalidad correspondiente qué estaba pasando. No reparé en sus reclamos, válidos hasta el tuétano. Era su día.

Debí esperar -paciente- a que llegara el día 30. Y llegó. La personalidad volvió a no aparecer.

Intenté disfrutar las vacaciones. No pude. Me la pasé recordándola.

Hoy en día han transcurrido casi 30 jornadas interminables. Una a una mis personalidades han venido desvaneciéndose.

Sólo un vegetal podría tolerar esto.
Mi imaginación era el único lugar en donde mi sístole y tu diástole se tomaban de la mano y andaban a un sólo ritmo. Era sólo ahí donde yo me veía correr hacia tí, mirándote de frente. Y tú me esperabas, con los ojos abiertos y los brazos despiertos. Iluminado. Por mí, porque yo era tu luz. Y te iluminaba.

Fantaseaba. Era sólo ahí donde podía llegar contigo al final de cualquier inicio. Sólo ahí tenía la certeza de que éramos el capítulo interminable de un libro que alguien seguiría escribiendo sin pausa y sin cansancio. Sólo ahí podíamos cantar tomados de la mano, luchar cuerpo a cuerpo carcajeados, burlar pretensiones ajenas y contar en voz alta el número de segundos que el reloj a nuestro paso.

Acostados sobre una cama de sábanas blancas, contando. En un cuarto de paredes blancas, contando. Tic, uno. Tac, dos. Acostados en un cuarto decorado en tonos rojos, mirándonos. Acostados -en medio de la noche- en un cuarto decorado en tonos rojos, susurrándonos.

Paz.
Silencio.
Yo dentro de tí.
Tú, como siempre, rondándome.
Yo, fantaseando.

Esperanza mirándome desde la cerradura del baño. Llorando. Y Realidad mirándolo todo desde lo alto. Cagándose de risa.

martes 15 de septiembre de 2009

No era fácil

No habría sabido qué decir y no lo hizo. Sólo observó. Escuchó. Intentó tocarlo.
No, no era sólo su mirada. No eran sus labios. No eran sus palabras.
¿Era escurridizo?
Indescifrable.
Efímero en toda la extensión de la palabra.
Intangible. Iba más allá de (ruido)... Un enigma... (silencio) Eso es. Volátil o vibrante. Volatil y vibrante, más bien.
(Un teléfono sonó y alguien se levantó de su asiento, un par de palabras y volvió)
Había algo intangible.
¿Podría decirse artificioso?
(Silencio, mirada perdida)
Había pasteles de chocolate, mordidas de lengua y de labios, llanto, moretones en el corazón.
(Dos minutos de música suave, parece que alguien había regrabado un tema romántico sobre la conversación: Tu amor me ha llevado más allá de mis fantasías, cantaba la voz delgada)
Alguien había dicho que esto era fácil pero no, no estaba siéndolo, tal vez por eso era tan maravilloso.
Pero no de ese tipo de maravilla o facilidad o felicidad. Era como penetrar de a poco. Volverse locos de a poco. Llorar juntos de a poco. Dar vueltas uno encima del otro como locos.
Girar.
Girar.
Girar.
(Lo nuestro no tendrá final, de nuevo la voz, luego guitarra y parece que final de la canción)
No era fácil.
Era llorar en hoteles de paso, amarse a cada rato, despegar los pies del suelo sólo un poco, confundir las lágrimas con lluvia (así de cursi la metáfora). Era una niña vestida de celeste mirándolo desde su soledad, escuchándolo y sintiéndolo, susurrándole al silencio las cursilerías que ya no se atrevía a decirle porque quién sabe, nadie sabía si la burbuja le hubiera permitido a las palabras infiltrarse si eran tan sólo visitantes inesperadas.
Y al final dio todas las vueltas que necesito, con toda la elocuencia escudriñable que pudo y lo dijo.
¿Supo al final sentir algo?
Sí supo, pero no aún era tiempo.

lunes 7 de septiembre de 2009

Vamos a discutir

I
Ella dijo que conocía esa sonrisa. No quiso explicarle qué significaba pero sabía que la conocía porque estaba archivada en su memoria, era su respuesta a sucesos ridículos e insólitos. Sí, ella se había convertido en ridícula e insólita.

IV
El principio de la ilusión es el que nos hace redimensionar las cosas. Es un discurso aburrido pero cierto. La fantasía jode. Un detallito electrocuta. Lo complejo de la búsqueda se redujo a egocentrismo: las frases más bonitas, las caricias más sinceras, dejarse pensar por alguien más.

IX
12:02 Siento que siendo La Musa cuando menos tuviste un poco de importancia
12:04 Un mucho, pero resulta un poco más pesada la duda de: "entonces ¿¿¿por qué no???". Igual estoy mal y sigo siendo medio mensa para eso, pero a mí me pegan más esas dudas.
12:06 Igual es porque yo ya me hice a la idea de que él no era lo que yo necesitaba o quería.
12:07 Eso se ha ido haciendo cierto...
12:07 Tal vez pronto descubra que este otro tampoco.
12:07 Bueno, eso ya lo sabias...

XII
Caricias en el cabello, besos en el abdomen, mordidas en el hombro derecho, mordidas en el hombro izquierdo. Necesitabas que te escucharan, necesitabas que te quisieran, necesitabas que te llenaran de palabras, necesitabas que te defendieran de la vida.
También necesitabas darle en la madre a alguien más débil que tú.


II
Hablemos, pues, de lo que es el amor.
¿Y por qué no dibujamos al amor?
No, mejor, hagamos el amor.
Deberíamos cantarle al amor.
Aunque también podríamos sólo y únicamente jugar al amor.


VI
Nunca ha sido difícil entregarlo; lo difícil es recuperarlo y volver a pensar: "Lo bueno de todo esto es que me puedo volver a enamorar!!! Claro, puede que me vuelvan a patear el trasero. Pero pueque no. Como pueque sí, como pueque no.


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